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Comenzá llenando las 3/4 partes de tu nuevo mate con yerba usada y húmeda, luego introducí agua tibia o caliente para que la yerba desprenda su sabor. Dejalo reposar por 24hs.
Al día siguiente, retirá la yerba con una cuchara y raspá la superficie interior de la calabaza. Esto se hace para retirar el hollejo.
Secá la humedad restante con una servilleta y dejalo reposar al aire libre. Si aparecen manchas verdes oscuras no te preocupes, es normal.
Repetí todos los pasos una vez más y ¡Listo! ya tenés tu mate curado y listo para utilizar. El uso frecuente ayuda al proceso de curado, otorgando más sabor, y brindando mayor duración.
Siempre debés cebar tus mates por debajo de la unión de la calabaza con la virola, así evitás filtraciones.
Tampoco debés lavarlo con agua. Secalo siempre con una servilleta para evitar la humedad.
Cada tanto es conveniente dejarlo secar un buen rato al sol. Y cada vez que lo guardes, hacelo boca arriba y en un lugar que no sea húmedo.
No todos los mates son iguales, y elegir el correcto hace una diferencia real en tu experiencia diaria.
Si tomás solo y en casa, un mate imperial de calabaza o algarrobo es ideal. Son cómodos, retienen bien el calor y el material natural le da carácter al sabor con el tiempo.
Si tomás en el trabajo o en movimiento, un mate de acero inoxidable o cerámica es tu mejor opción. Son más resistentes, fáciles de limpiar y no requieren curado ni cuidados especiales.
Si tomás en ronda, priorizá capacidad. Los mates tipo torpedo o camionero tienen mayor volumen y aguantan más cebadas sin quedarse cortos.
Si sos principiante, te recomendamos empezar con un mate de algarrobo o cerámica. Son los más fáciles de mantener y perdonan más los errores al curar o cuidar.
Si buscás un regalo, un combo con mate, bombilla y termo siempre es una buena apuesta. Es completo, práctico y muestra que pensaste en el detalle.
La regla es simple: pensá en cuándo y cómo tomás, y dejá que eso guíe tu elección. Si tenés dudas, escribinos por WhatsApp y te ayudamos a elegir el que más te conviene.
Curar el mate es el primer paso para disfrutarlo bien. Pero no todos los materiales se curan igual.
Mate de calabaza: Es el que más cuidado requiere, pero también el que mejor sabor desarrolla con el tiempo.
Llenalo hasta las 3/4 partes con yerba húmeda usada y completá con agua caliente (no hirviendo). Dejalo reposar 24 horas. Al día siguiente, retirá la yerba con una cuchara y raspá suavemente el interior para eliminar el hollejo. Secalo con una servilleta y dejalo airear boca abajo. Repetí el proceso una vez más antes de usarlo por primera vez. Si aparecen manchas oscuras o verdosas, no te preocupes: es parte del proceso natural.
Mate de algarrobo u otras maderas: El proceso es similar al de calabaza, pero más delicado. Usá agua tibia en lugar de caliente para evitar que la madera se agriete. No lo dejes sumergido ni humedecido por más de 12 horas en cada vuelta. Repetí el proceso dos veces antes del primer uso.
Mate de acero inoxidable: Estos materiales no requieren curado. Simplemente enjuagalos con agua caliente antes del primer uso y ya están listos. Son la opción más práctica si querés empezar a tomar sin esperas.
Consejo general para todos los materiales: Una vez curado, guardalo siempre seco y boca arriba en un lugar ventilado. El uso frecuente es lo que termina de perfeccionarlo.